Sabor auténtico de Jabugo

Sánchez Romero Carvajal es sinónimo de sabor auténtico de Jabugo, por la textura, gusto y aroma de nuestros jamones e ibéricos: el punto exacto de curación y cantidad de sal, los matices rojizos de la curación prolongada, el aroma intenso a bellota y hierba mojada, la carne de textura exquisita que se deshace en la boca...
Cuidamos con mucho cariño todo el proceso de elaboración para mantener y preservar el sabor original y auténtico.

 

Jabugo, la cuna del jamón

Nuestras bodegas centenarias están en Jabugo, en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, declarado por la Unesco Reserva de la Biosfera. Un entorno único situado a 650 metros sobre el nivel del mar. Jabugo es la cuna del jamón ibérico original y cuenta con una climatología privilegiada y una larga tradición artesana.

Bodegas naturales de Sánchez Romero Carvajal

Nuestras bodegas centenarias de Jabugo están situadas en un entorno privilegiado.

Para asegurar la curación natural, seguimos usando el sistema tradicional de control de la temperatura y humedad basado en la apertura y cierre de ventanas. Una estudiada disposición de cada una de ellas permite la circulación natural de los vientos oceánicos.

Las bodegas disfrutan de una micro-flora propia compuesta por cientos de especies naturales. La capa de color blanco, conocida como el 'nevado de Jabugo' indica la correcta maduración de cada pieza.

Así, las texturas, sabores y aromas de nuestros jamones e ibéricos mantienen la seña de identidad original de Jabugo.

Un proceso 100% artesano

La elaboración de nuestros jamones es larga y muy lenta. El cerdo ibérico necesita dos años para alcanzar su pleno desarrollo en la dehesa y por lo menos otros tres para completar el proceso natural de maduración en nuestras bodegas. Este proceso se realiza de forma completamente tradicional y manual.

El conocimiento heredado por los artesanos de Sánchez Romero Carvajal, garantizan el rigor y la calidad de cada pieza y completan este proceso de al menos cinco años.

Descubre los oficios que intervienen en este proceso artesanal.

Solo brida negra

Solo elaboramos jamones y embutidos certificados con la garantía de máxima calidad ‘brida negra’.

La Norma de Calidad del Cerdo Ibérico clasifica los jamones en cuatro categorías, en función de la raza del animal y su alimentación. Cada categoría se identifica con un color, siendo el negro el de mayor calidad y el único que puede llamarse oficialmente ‘Pata Negra’.

La experiencia y rigor que caracterizan nuestra casa, nos hace aplicar criterios aún más estrictos que los marcados por la normativa del ibérico, porque queremos ofrecerte el jamón más auténtico y excelente de Jabugo.

El sabor exquisito del auténtico Jabugo

La exquisita combinación de la bellota, que le aporta al jamón un sabor delicado a fruto seco, hierbas aromáticas y los frutos propios del monte mediterráneo, provocan que, al consumirlo, su carne se deshaga en la boca aportando el sabor y textura únicos del auténtico jamón Jabugo.

El equilibrio exacto de sal y humedad, el grado de oxidación y curación perfectos, los matices rojos de la maduración prolongada, el aroma intenso... Esa es la labor de nuestros maestros artesanos, que ponen todos sus sentidos en que puedas disfrutar de cada loncha de jamón, cortada muy fina y tomada de un solo bocado, así como de otros productos elaborados con la carne de nuestra ganadería.

Un placer saludable

Uno de los mayores secretos de la calidad de este producto proviene de la alimentación 100% natural de nuestra ganadería durante la Montanera. Los mecanismos biológicos del cerdo 100% ibérico hacen que infiltre grasas saludables en su masa muscular y en el interior de sus células. Esto se traduce en su exquisito sabor y en el fino veteado del jamón 100% ibérico.

La carne de la ganadería 100% Ibérica de Sánchez Romero Carvajal tiene un alto contenido de ácido oleico, una grasa cardiosaludable y con múltiples beneficios sobre el organismo, según los estudios publicados. El Cerdo de Bellota 100% Ibérico es la principal fuente de ácido oleico después del aceite de oliva virgen extra, una afirmación que ha llevado a definir el animal como un 'olivo con patas'.

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